Estaciones

Estación 34: Pizzería La Toscana

Sábado 27-Septiembre, 2014, 13:00 hs – Chascomús.

Una pequeña idea, una amistad inquebrantable y muchos buenos momentos, nos llevan a continuar día a día sorprendiéndonos en cada estación, siempre en busca de una nueva pizza que asombre a nuestros paladares.
Para seguir vigentes y continuar creciendo en esta historia, buscamos los más recónditos lugares donde un horno caliente esté elevando una redonda de muzzarela.

LO MEJOR: Lugar grande, cómodo, muy bien atendido por sus dueños, con un horno enorme.

7porciones

LO PEOR: Y… si no vivís entre Chascomús y La Plata te queda lejos, obvio.

Ubicación: 8 Ambiente: 9 Atención: 10 Calidad: 10 Precio: 7

Puntaje Pizzero: 8,8

 

Esta vez, en un soleado sábado primaveral a las 11 de la mañana, nos subimos al auto para emprender la estación más alejada de la Avenida Corrientes, la capital de la pizza.

A mas de 120 km, nos esperaban en Chascomús Bebeto y Gonzalo, fundadores de La Toscana, una increíble pizzería de pueblo, con tradición gastronómica y un local único y digno de ser conocido.
Con una invitación que ya llevaba varios meses y que por nuestras actividades laborales debimos postergar, era hora de cumplir con nuestra palabra de buenos pizzeros y acudir a degustar los sabores de un local que abrió sus puertas y encendió su horno a leña, ¡exclusivamente para nosotros!

La historia comienza hace menos de una década, cuando La Toscana arranca con un servicio delivery, que creció rápidamente en una población de aproximadamente 40.000 habitantes, donde los platos fuertes son el pescado fresco y el mítico asado.

En Chascomús, un pueblo fundado en el siglo XVII, con una basta tradición rural sumada a su inmensa Laguna, poblada de la más variada fauna pesquera, La Toscana logró capturar un público amante de la buena pizza a la piedra con la más alta calidad de sus ingredientes.
El GPS nos guía por la ruta 2, la más visitada del país, y en aprox una hora y media llegamos desde el Obelisco hasta las empedradas y angostas calles de un pueblo donde al mediodía todos bajan sus persianas, para disfrutar de una tranquila y apocada siesta.
Bebeto y Gonzalo ya nos esperan con sus puertas abiertas y exclusivas para nosotros, y comenzamos a sentir el aroma de las brasas de leña que salen de un antiguo horno panadero con más de 100 años. La ambientación nos sorprende, con fusión de estilos rurales en un amplio salón con la sencillez justa para pasar un grato momento.

Luego de una larga charla con historias, el maestro pizzero comienza a amasar los bollos que pronto entrarán al horno para deleitarnos con sus exquisiteces.

En una diferente caravana familiar, esta vez los chicos corren entre las mesas y los mayores nos preparamos ansiosos para comenzar a probar las primeras porciones.

Lo primero en llegar a la mesa fue la fugazzetta rellena, a la piedra y con ese distintivo sabor que posee la pizza recién hecha desde cero. Buena masa, buena calidad de muzzerella y la cantidad justa de cebolla.

Entre algunas clásicas anécdotas familiares, comienzan a llegar las nuevas variedades típicas de la casa y empezamos a sorprendermos con los impactantes sabores que no damos abasto para probar.

Para los más chicos fainas y empanadas caseras y para los grandes, Mediterránea, Albahaca y Jamón Crudo, clásica Margarita y Jamón y Morrones…

Era imposible negarse a ninguna, aunque con las primeras porciones ya estábamos más que satisfechos.

Para los amantes de la pizza como nosotros es un pecado ver una última porción en una bandeja, pero esta vez debimos pecar para salvar nuestras vidas.
En una amena charla de sobremesa, fue llegando la tarde y las sugerencias de postres volvían a tentar nuestros paladares, aunque estábamos más para una siesta bajo los árboles que para seguir morfando.

Helados, increíble mousse de chocolate casero y budín de pan que no podíamos rechazar, completaron un almuerzo que quedará en nuestro recuerdo para siempre.

A la vuelta un paseo por la Laguna, para luego volver a la ruta y a fin de la tarde nuevamente en la gran ciudad.

 ¡Gracias, Pizzería La Toscana! A 120 km del Obelisco nos demuestra una vez más que la mejor pizza está en la Argentina. Solo hay que saber buscarla…