Estaciones

Estación 32: Pizzería Victor

Miércoles 27-Agosto, 2014, 9:30 PM – Olivos – Vte. López.

A finales de un helado agosto, continuamos explorando la ciudad en busca de nueva pizza que asombre nuestros paladares, a  casi 2 años de nuestro comienzo, en la estación número 32, de esta inagotable Caravana Pizzera.
Esta vez el destino fue nuevamente el conurbano, más próximo a la Gral. Paz y a apenas 18 cuadras de puente Saavedra. Zona Norte, barrio de Olivos, partido de Vicente López.
En una apenas visible esquina de Av. Maipú e Yrigoyen, se encuentra Pizzería Víctor, un pequeño reducto pizzero, muy similar a cualquier pizzeria de plena Capital, que desde el año 1956  brinda la mejor y más clásica pizza de la zona.

LO MEJOR: La pizzería ideal para juntarse con amigos.

7porciones

LO PEOR: No vayas muy tarde porque hay pocas localidades.

Ubicación: 9 Ambiente: 10 Atención: 10 Calidad: 10 Precio: 9

Puntaje Pizzero: 9,6

 

Una fría noche nos convocó en aquella esquina, un miércoles, pasadas las 21.30 hs. y pensando en entrar rápidamente para arrancar con nuestra habitual degustación pizzera, pero la sorpresa fue que el salón estaba abarrotado y había hasta público esperando en la vereda.
Eso era una muy buena señal, aunque la noche no estaba para esperar afuera.

Por las antiquísimas ventanas y su clásica puerta vayven, podíamos dislumbrar que se trataba de una verdadera pizzería digna de ser visitaba por la Caravana, pero el frío talaba los huesos y  hasta surgió la idea de desistir en el intento, pero las bandejas rebalsando de muzzarella nos dieron fuerza para soportar la espera y lograr conseguir una valiosísima mesa.
Ya en su interior, el ambiente calefaccionado y la onda del lugar,  verdaderamente invitan a quedarse de tertulia una larga noche.

Pocas mesas, mucha gente, buena atención y una intensa carta pizzera, hacen de Víctor la pizzería barrial perfecta para un encuentro con amigos.
Hacían falta calorías y estábamos ansiosos de probar lo que parecía una de las mejores estaciones recorridas hasta el momento.

Arrancamos con un clásico muy recomendado de la casa, una grande de Fugazzetta Rellena  y otra grande mitad Napolitana Con Ajo (no apta para quienes duermen acompañados) y mitad Muzzarella clásica, bien gratinada.
Con la excelente atención de Andrea, la moza que nos regaló muy buen humor, la pizza llegó a la mesa en pocos minutos y comenzamos a sorprendernos por tan buen sabor y calidad.
Birra y gaseosas hacían la cena perfecta, entre risas, discusiones y anécdotas infaltables en una buena noche pizzera.

La media masa, con abundante muzza y buen piso, no tiene absolutamente nada que envidiarle a cualquiera de la Av. Corrientes.

Para los visitantes al paso también se despachan porciones al corte y empanadas al horno, donde salen a todo galope faina y muzza para comer de dorapa. La noche se pasa rápido pero sigue entrando gente.

El pequeño pero aglutinado salón, cambia como un domino sus mesas para darle entrada a nuevos comensales que ya pasadas las 23:30 siguen esperando para degustar las tan mentadas pizzas del barrio.

Para los postres, lo simple y bueno es dos veces bueno, dice el refrán…
Entonces con solo 3 variantes de postres, Victor demuestra que lo clásico nunca pasa de moda. Vigilante (queso y batata) y Flan Casero fueron los elegidos y, como todo el resto, no defraudaron en lo absoluto.

Prácticamente a media noche, tuvimos que emprender la vuelta,  totalmente satisfechos y reconfortados de haber pasado una muy divertida velada y haber encontrando a muy pocas cuadras de la capital una inolvidable y notable pizzería.