Estaciones

Estación 26: Pizzería La Nuova Sfogliatella

Martes 22-abril, 2014, 9:00 PM – Avellaneda.

Martes de Otoño, 20 hs. La calle en Coghlan parece tranquila. Diego llega con la camioneta para irnos hasta Avellaneda, donde nos espera la estación nro. 26 de la Caravana, una pizzería muy recomendada por los vecinos de la zona.

LO MEJOR: Una Pizzzeria Antigua y Tradicional, bien Aggiornada.

4porciones

LO PEOR: Falta pizza al corte para poder degustar mas sabores.

Ubicación: 5 Ambiente: 6 Atención: 6 Calidad: 6 Precio: 7

Puntaje Pizzero: 6

 

Cuando vamos cruzando Belgrano las calles comienzan a poblarse y empienza nuestra travesia para buscar a Fede en pleno Barrio Norte. Luego viene la nueva etapa en pleno centro porteño, esquivando actos políticos y la salida de los teatros de la calle Corrientes.

Una vez en el puente Pueyrredón, ya el tránsito vuelve a calmarse y el GPS nos ayuda a llegar al punto exacto a solo 10 minutos del Obelisco.

A apenas 1 cuadra de la Avenida Yrigoyen y a escasas cuadras del club de Regatas de Avellaneda, se encuentra La Nuova Sfogliatella, una antiquísima pizzería que data del año 1928.

Según cuenta la leyenda, el antiguo local, expendía helados y pizza allá por finales de la decada del 20′, funcionando de corrido durante más de 75 años, hasta que los anteriores dueños dejaron el lugar abandonado durante un tiempo y fue vuelto a inaugurar por sus nuevos dueños hace un par de años.

La ambientación es verdaderamente particular, dando la imagen de una gran casona, con cuadros, espejos, percheros y hasta arañas colgando del techo que generan un ambiente diferente a lo habitual.

En su interior contiene un enorme vitró y un patio interno, bien colonial, sumado a una variedad infinita de objetos ¨vintage¨.

En la mesa, la carta nos sorprende por sus muy buenos precios. Eramos pocos pero con mucha hambre, y para variar de vez en cuando nos tentamos con un Calzone Calabresa, más empanadas y faina para arrancar.

Carolina, la moza, con muy buena predisposición nos trajo la previa y luego degustamos una clásica mitad muzza y mitad caprese, colmada de albahaca y tomatitos cherry.

La pizza es a la piedra o al molde, pero sin la posibilidad de porciones al corte.

Noche tranquila en el salón de Avellaneda que suele colmarse los viernes, con Karaoke de por medio. El calzone, poco habitual en nuestro menú, cumplió con las expectativas. Para los postres, flanes bien caseros, abundante crema y dulce de leche.

Pasadas las 23 hs. nos volvemos de La Sfogliatella, en el comienzo del sur del Gran Buenos Aires, habiendo cumplido una vez más con la incansable Caravana en busca de la mejor pizza del país.