Estaciones

Estación 21: Pizzería Los Tres Ases

Jueves 16-enero, 9:00 PM – Sarandí.

El Sur también existe…
Una de las cualidades más hermosas que tiene nuestra ciudad y sus
alrededores es la inmensidad de barrios, de costumbres y de comercios que existen en un radio de 20 kilómetros a la redonda del Obelisco.

LO MEJOR: La autenticidad de la verdadera pizzería al paso.

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LO PEOR: No somos un ¨fi-fis¨ pero la higiene podría mejorar…

Ubicación: 5 Ambiente: 4 Atención: 7 Calidad: 6 Precio: 6

Puntaje Pizzero: 5,6

Y desde luego que en esa circunferencia existen pizzerías tradicionales, tanto en la Ciudad Autónoma como en ese aglutinado conurbano. Y hacia aquellos paisajes
nos dirigimos, cruzando el Riachuelo, para visitar el sur del Gran Buenos Aires, en una estación con todo el calor y el color de un verano agobiante.

Los 3 Ases fue una de las pizzerías más recomendadas por varios de nuestros seguidores de zona sur, sobre la cual hablaban maravillas y que no podíamos dejar de conocer.

Obelisco, 9 de Julio, Puente Pueyrredón, Av. Belgrano y luego Av. Mitre, hasta la estación Sarandí. Allí, a pocos metros del famoso viaducto del ex ferrocarril Roca, que une Constitución con la ciudad de La Plata, se encuentra esta añosa pizzería barrial (fundada en 1950) que es el punto de encuentro de todos los fanáticos pizzeros de la zona.

La actual Avenida Mitre, en aquellos tiempos apenas un camino, fue visitada por Don Juan de Garay, allá por el año 1500, cuando la zona estaba rodeada de varios arroyos, en los cuales a sus márgenes crecían los ¨Sarandíes¨, pequeños arbustos irregulares que luego dieron nombre a esta antiquísima localidad.

Hoy Sarandí es famosa a nivel local e internacional, gracias a los logros de su club zonal, Arsenal, fundado por nuestro actual presidente de la AFA, que en su corta historia logró meterse como serruchito giratorio entre los grandes de nuestro fútbol.

Los 3 Ases es una clásica pizzería barrial, donde se separa el salón comedor de la barra para comer al paso, teniendo 2 entradas con una gran circulación.

La noche estaba extremadamente calurosa y los ventiladores soplaban un aire caliente que hacía sucumbir hasta el apetito.

Cerveza y Gaseosas bien frías, y a arrancar con la degustación pizzera. Largamos con una grande mitad fugazzetta rellena, mitad calabresa, y fainas como siempre.

En el lugar no paran de entrar y salir comensales. Los autos se aglutinan en doble fila sobre la avenida para llevarse alguna caja o comer parados una porción. Los deliverys también se paran en la cresta de la ola, mientras su encargado/cajero no para de atender el teléfono. Para contrastar con la vorágine, un perro negro y un gato parecen ser habitués de la casa y mantienen una pacífica convivencia…

La pizza llega a la mesa y nos abalanzamos sobre ella. Mientras, vamos debatiendo sobre los sabores, los ingredientes y la forma de cocción.

Cuando nos queremos dar cuenta, ya no queda ni una porción y los detalles gastronómicos y comparaciones con otras pizzerías quedan totalmente en segundo plano.

La especialidad de la casa es la pizza al molde, en los clásicos de siempre y la posibilidad del corte, lo que nos ayudó a seguir la tertulia, pidiéndonos cada uno su porción para completar una noche caravanera verdaderamente divertida.

El calor seguía apretando fuerte en el modesto pero orgulloso local y ya no estábamos para postres.

Apenas una vuelta de Moscato helado, ¨atencion de la casa¨, y a volvernos de aquellos pagos.

La Pizza del Sur también existe, y  está a un puñado de minutos del Obelisco.