Estaciones

Estación 14: Pizzería La Guitarrita

Martes 16-Julio 2013, 8.30 PM – Buenos Aires.

Martes a la noche. Noche tranqui para muchos restaurantes, pero no para La Guitarrita.
Apenas llegamos vemos la concurrida reunión de comensales con brazos cruzados o android en mano, esperando el mágico momento en que pronuncien su nombre para ocupar la cotizada mesa.

LO MEJOR: El ambiente. Un local nuevo que mantiene la tradición de una pizzería antigua.

7porciones

LO PEOR: La espera afuera se hace larga y fría…

Ubicación: 9 Ambiente: 10 Atención: 9 Calidad: 10 Precio: 8

Puntaje Pizzero: 9,2

Los amigos vamos llegando de a poco a la esquina del barrio de Nuñez. Alguno dice que la gente llena los restaurantes para anticiparse antes de que la morfa vuelva a aumentar. Algún otro dice que en otras épocas de inflación la gente no tenía guita ni para la aceituna. Todo depende del cristal con que se mire… La discusión política nunca falta en una noche de pizza. Eso sí, la Caravana no se divide ni se quiebra.

Pero el interior de La Guitarrita inspira otra cosa. Apenas mirás desde la vereda te mareás por esa catarata de banderas, camisetas y cuadros con glorias deportivas. Recuerda al ambiente futbolero que ya vivimos en la querida  El Cuartito.

Claro que esta Guitarrita tuvo la unión de dos glorias de nuestro fútbol: René Pontoni y Mario Boyé. Curiosamente, estas glorias de Boca y San Lorenzo eligieron territorio “millonario” para su pizzería. La gente del norte de Capital, menos poblado por las pizzerías tradicionales que el sur, de parabienes con esa decisión.

Y finalmente… ¡Habemus Mesa! La gentil señorita nos muestra el camino hasta la tabla que nos alimentará. Con la “lija” que había, nos comíamos la tabla y las patas también.

El mozo nos recibe muy bien y así de bien nos tratará durante toda la noche. Esto es algo que no hay que dejar de destacar y sobretodo en un ambiente tan congestionado de fanáticos de la redonda de muzza.

Y volviendo a la historia, esta pizzería no siempre estuvo en Cuba y Pedraza, ya que antes se encontraba en Blanco Encalada y Ciudad de la Paz. Seguramente las desbordantes aguas del Arroyo Vega transportaron a La Guitarrita de Belgrano a Nuñez. De cualquier forma, siempre tuvo esa estirpe futbolera inconfundible. No es fácil hacer que un local nuevo mantenga la tradición, pero la Guitarrita lo consiguió.

Pero bueno. ¡Basta de cháchara y vamos a pedir la zapi que no damos más!
Esta noche no estábamos tan “clásicos” como en otras y decidimos ir por más sabores, colores y olores. Las elegidas fueron: Fugazzetta rellena con jamón cocido y provolone, y Rúcula con tomates secos y jamón crudo. Las dos grandes, nada de escatimar. Y sí, nos fuimos al joraca… Era pizza para tirar al techo pero, como dijimos antes, el bagre picaba a lo loco.

Cual ídolo que le deja la cinta de capitán a otro compañero para luego perderse por el túnel, ambas pizzas recibieron la merecida ovación de la hinchada.

Ni finita ni alta, un lindo equilibrio en el grosor y un piso firme para sustentar los buenos condimentos que las vestían: muzza de calidad, rúcula fresca, buenos fiambres, todo lo que se necesita para ser campeón.

Este equipo tiene toque, este equipo tiene gol…y tiren, tiren, papelitos… que tenemos que limpiarnos la trucha después de lastrar tanto.

Como la pizza, los precios tampoco son ni altos ni bajos. El vino de la casa (en pingüino como Dios manda!) acompañó muy bien por las puntas, dejando un tendal en nuestro paladar.

Muy satisfechos otra vez, nos vamos caminando como podemos derechito al sobre. Eso sí, uno de los amigos fue lo suficientemente prevenido como para llevarle lo que sobró a su jermu. La misma que al momento de esta visita lucía un hermoso bombo y hoy que escribimos esta crónica atrasada cuida a un rebosante futuro “pizzerito”.

Sí, sí, señores, la incansable Caravana tiene inferiores formadas. Hay futuro, hay esperanza!
Un abrazo y hasta la próxima.