Estaciones

Estación 13: Pizzería Kentucky

Martes 18-Junio 2013, 8.30 PM – Buenos Aires.

Después de mucha espera por fin llego la Estación nro. 13! Cabalistas abstenerse, aunque la mala suerte es no poder clavarse una buena zapi todos los días.

LO MEJOR: Lleva ubicación, lleva calidad.

7porciones

LO PEOR: La multiplicación de sucursales conspira contra la tradición, pero no es grave, che. ¡Salud por el éxito!.

Ubicación: 9 Ambiente: 7 Atención: 7 Calidad: 9 Precio: 8

Puntaje Pizzero: 8

Y la cosa se hizo esperar. La verdad es que cuesta coincidir días y horarios de todos. Somos gente ocupada (a Dios gracias) y por más que llevemos la pasión de la redonda de muzza en el corazón, las tareas cotidianas a veces nos impiden cumplir con nuestra obligación gastronómica.

Pero finalmente llegó el día.
La térmica es de 8º y cuesta salir a la calle. El punto de encuentro es Kentucky de Pacífico, tradicional pizzería de Palermo que data del año 1942, cuando el subte D terminaba a metros de su entrada.

El tema es que ahora hay Kentuckys por todos lados, y cada uno llega de diferentes barrios y actividades. Dieguito 1 llega desde el Centro empilchado de tragedia, después de haber vendido excelentes planes dentales. Pablito logra escapar de un Baby Shower en Colegiales, en el que dijo que iba a comprar fasos y volvía. Maxi llega desde Belgrano, por suerte con la chata que más tarde nos transportará de vuelta. Fede nos enaltece con su grata y esperada visita desde Recoleta, y Dieguito 2 llega congelado desde Coghlan en bici, sin querer aceptar que la temporada de  2 ruedas terminó hace 2 meses.

Lo importante… No equivocarse de esquina y lo decimos por experiencia… Alguien que no queremos nombrar, pero que va en bici y usa gorrita, se sentó muy campante a esperar a sus amigos en la nueva sucursal situada exactamente enfrente de la esquina de Godoy Cruz y Santa Fé, más agiornada y con la yapa de la venta de churros. Entonces… hay q avisarle al bol…. que se sentó enfrente!!.

Una vez ya ¨todos¨sentados en sus puestos, comenzamos a disfrutar del lugar.
Hay muy buen ambiente pizzero y el lugar es acogedor (con perdón de la palabra). Buena decoración, calefacción a full imprescindible en estos días, y la parte de pizza al corte se encuentra bien separada de la parte del ¨Resto¨.

El horno trabaja a pleno y aunque el lugar no está atestado, no falta gente pidiendo porciones para comer de dorapa.
Ubicación excelente: Por su puerta pasan decenas de líneas de bondi, el subte D y la ex linea del ferrocarril San Martín a muy pocos metros. Aunque enfrente hay un local de comidas rápidas con un payaso en la puerta, Kentucky a través de los años sigue siendo el encuentro obligado de transeúntes y laburantes, que pasan todos los días por esta zona tan comercial y transitada de la capital..

Arrancamos a pedir la pizzas mirando la tele, donde se juega un partido de los Spurs, lo cual hace poco honor a los cuadros futboleros de las paredes, pero hoy juega nuestro Maradona del Básquet y vale la atención.

Hay buenas promos de Pizza con Cerveza o Gaseosas, pero vamos a lo que realmente queremos pedir y dejamos las promos para los habitués del lugar.

Sale una grande de muzzarella con morrones y la infaltable fugazzetta rellena,  acompañada con birra y gaseosa ¨zero¨ (ante todo somos gente que cuida la silueta…).

Hoy no es día de Moscato. No sabemos bien por qué, aunque cuando vamos a la lista nos damos cuenta que el prorrateo por vaso no favorece, así que quedará para la próxima. Hay que mencionar que los precios no son baratos para la zona pero cuando llega la pizza vemos que la calidad lo vale.
Mucho morrón y jamón para la primera y una increíble ola inconmensurable de muzza y cebolla para la segunda. Es media masa y se hace notar. Buen piso e ingredientes de categoría.

La cena se pasa entre anécdotas cotidianas y gastes futboleros.
Deben saber uds. que de los 5 comensales ya 2 de ellos conocen el amargo sabor de descender de categoría y es un dolor que transmitirán a sus descendientes. Pero bueno, de todo se puede volver, ¿o no? Dejamos pasar un rato de digestión y salen 2 flanes para finalizar la cena. Uno con dulce y otro con crema. Otra vez sorprendidos y encantados por el sabor, la calidad y la abundancia.

Cuando llega la cuenta lastima un cacho, pero no mucho. Comimos sentados, con buena atención y ambiente excelente y no tuvimos que pagar cubierto, algo destacable. Volvemos a nuestras casas para abrigarnos, con la panza llena y feliz.

Ya vendrán nuevas estaciones en esta incansable caravana del buen gusto por la muzza.